Hola, soy Fátima Peralta. Soy artista plástica, esteticista, esposa y madre. Esta es la historia que compartí en 2019, cuando Bar de Cejas cumplía sus primeros cinco años.
Encontrar una oportunidad en lo que amaba
Crecí amando las artes plásticas, específicamente la pintura, pero no lograba que mi pasión por el arte me ayudara a costear las necesidades familiares. Buscando una manera de fusionar lo que amaba con el deseo de contribuir en mi hogar, estudié maquillaje para mejorar mis ingresos.
Descubrí un mundo de oportunidades. Eso me llevó a realizar distintos cursos y especializaciones, con la intención de ofrecer a las personas algo innovador.
Cuando maquillaba, me encontraba frecuentemente con un mismo obstáculo: las cejas descuidadas o maltratadas. Me preguntaba por qué no había alguien que se dedicara a cuidarlas. La respuesta estaba en mí.
El descubrimiento de un hilo
Investigando encontré algo que para mí era novedoso: un hilo. Fue un descubrimiento singular y, al mismo tiempo, una técnica con una larga tradición.
Desde ese momento me especialicé en el arte del diseño y cuidado de cejas con hilo. Comencé a ofrecer el servicio salón por salón, hasta que, con el apoyo de mi esposo Daniel, encontré la fortaleza y la motivación para empezar a recorrer el camino que me llevaría hacia mis sueños.
Las primeras puertas, en 2014
Decidimos montar un pequeño local en Los Laureles. Las primeras personas que recibieron el servicio quedaron contentas con sus cejas diseñadas y cuidadas. Empezaron a contarles a sus amigas, parientes y conocidas acerca de mi trabajo.
En poco tiempo, el boca a boca creció. La gente no paraba de llegar y, en menos de tres meses, tuvimos que mudarnos a un lugar más grande y cómodo.
Desde ese momento decidimos dedicarnos exclusivamente a las cejas. Combinamos técnicas, aprendimos de distintas culturas y fuimos sumando valor a un servicio que unía el arte con el cuidado personal.
Un sueño que se convirtió en equipo
Al escribir el relato original, en abril de 2019, aquel pequeño local ya había dado paso a diez locales y a un equipo de más de setenta personas. Son las cifras de esa etapa de nuestra historia, no el número actual de sucursales.
Más allá del crecimiento, mi motivación seguía siendo la misma: preocuparme por el bienestar de las personas, ayudarlas a resaltar su belleza natural y a sentirse bien consigo mismas.
Mi pasión por el arte me había llevado a formar un equipo extraordinario de gente talentosa con una visión compartida.
El camino sigue
Todo emprendimiento lleva su tiempo. Lo importante es no bajar los brazos, perseverar y recordar que muchas veces una oportunidad empieza al mirar de otra manera algo que tenemos cerca.
El blog nació también con ese deseo: crear un espacio para compartir ideas, consultas y experiencias, y seguir aprendiendo juntos.
Gracias por ser parte de la familia de Bar de Cejas.
Imágenes del archivo
Fotografías de la publicación original de 2019.





